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divendres, 19 d’agost del 2011

El paro, la crisis y las falacias neoliberales - Vicenç Navarro


La tasa de aumento del desempleo

En el análisis del desempleo hay que considerar dos conceptos que son distintos pero que en general se confunden. Uno es la tasa de aumento de desempleo, y otro, diferente, es la tasa de desempleo. Los economistas neoliberales subrayan que el aumento del desempleo se debe a las rigideces del mercado laboral y a la excesiva influencia y poder de los sindicatos en las negociaciones colectivas. Es importante subrayar que esta tesis no es sostenible, basándonos en la abundante evidencia empírica existente en la literatura científica. Así, cuando analizamos la evolución del desempleo en la mayoría de países de la OCDE (el club de países más ricos del mundo) vemos que el país en el que más ha descendido su desempleo ha sido Alemania, y ello a pesar de la enorme reducción de su Producto Interior Bruto, consecuencia de la disminución de sus exportaciones resultado de la recesión mundial. Al estar la economía alemana muy orientada hacia las exportaciones, tal reducción de la demanda internacional creó una gran crisis económica en el país. Sin embargo, el desempleo continuó bajando. Y ello fue en gran parte resultado de la elevada regulación del mercado de trabajo alemán y de la participación de los trabajadores y sus sindicatos en la gestión de las empresas, a través del sistema conocido como cogestión.

Debido a ello la manera en que las empresas respondieron a la disminución de la demanda de bienes y servicios, resultado de la recesión, fue reduciendo las horas de trabajo de cada trabajador en lugar de reducir el número de trabajadores. El 40% de las empresas alemanas disminuyeron las horas de trabajo como respuesta a la crisis.

En el otro extremo vemos que los países que durante la crisis aumentaron más su desempleo (su tasa de aumento de desempleo fue mayor) fueron Irlanda y Estados Unidos, además de España, que son los países que tienen mercados de trabajo más desregulados (es más fácil despedir a los trabajadores por parte del empresario) y donde los sindicatos son más débiles. Es lógico que si el empresario puede despedir al trabajador en momentos de reducción de la demanda de sus productos, lo haga, y con ello la tasa de crecimiento del desempleo aumente. Creerse que la persona a la que se despide va a poder encontrar trabajo, asume erróneamente que existe abundante oferta de trabajo, lo cual no es cierto, pues una característica de la recesión es la disminución de puestos de trabajo.

Esta evidencia muestra claramente el error, cuando no la falsedad, de las tesis neoliberales que han estado incluidas en la reforma laboral aprobada por el gobierno Zapatero y que, sin lugar a duda, el Partido Popular continuaría en caso de que ganara las próximas elecciones.

LA TASA DE DESEMPLEO

La otra tasa es la tasa de desempleo, que se debe primordialmente a que no existe suficiente producción de empleo. En el caso español ésta es la mayor causa de su elevado desempleo y también de la enorme variabilidad en la creación y destrucción de empleo. Una de las raíces del problema que nunca aparece en los medios de información económica es precisamente el escaso desarrollo del sector público en España. Aquí, de nuevo, los economistas neoliberales consideran al sector público sobredimensionado, atribuyendo el escaso crecimiento económico a un supuesto sector público hipertrofiado. Los datos, sin embargo, muestran de nuevo el error, sino falacia, de tal postura.

El porcentaje de la población adulta que trabaja en los servicios públicos del estado del bienestar, tales como sanidad, educación, escuelas de infancia, servicios domiciliarios a las personas con dependencia, servicios sociales, entre otros, representa sólo un 9%, un porcentaje mucho más bajo que el promedio de la UE-15 que es un 15% y, mucho, mucho, más bajo que Suecia que es casi el 25%. En otras palabras, 1 de cada 4 suecos adultos trabaja en su estado del bienestar. En España no llegamos ni a uno de cada diez. En realidad, si tuviéramos el mismo porcentaje de la población adulta que Suecia trabajando en el estado del bienestar español, habría 5 millones más de puestos de trabajo de los actuales. En realidad, no tendríamos desempleo pues ahora el paro alcanza casi los 5 millones de personas.

¿Por qué no se hace?

Para contestar a esta pregunta es importante ver qué está pasando en los países PIGS (que en inglés quiere decir cerdos) que incluyen, además de España, Portugal, Grecia e Irlanda. Todos estos países están ahora en una crisis profunda.

Estos países tienen en común el haber estado gobernados por dictaduras fascistas o fascistoides (España, Portugal y Grecia) o por gobiernos autoritarios de ultraderecha (Irlanda). Como consecuencia de ello las políticas fiscales de sus estados son sumamente regresivas, la manera técnica de decir que los súper-ricos, los ricos, y las rentas profesionales altas no pagan impuestos, o pagan impuestos muy bajos. De ahí que los ingresos al estado sean muy bajos. Así, España, tales ingresos representan aproximadamente un 34% del PIB, mucho más bajo que la UE-15, 44%, y mucho, mucho más bajo que Suecia, 52%. Si tuviéramos la misma política fiscal que Suecia y tuviéramos el mismo nivel de ingresos que aquel país, el estado español (tanto central, como autonómico y municipal) ingresaría 200.000 millones de euros más de los que ingresa ahora, con lo cual se podría reducir el déficit y crear los 5 millones de puestos de trabajo necesarios para eliminar el déficit social de España con el promedio de la UE-15.

¿Por qué no se hace la reforma fiscal?

El lector se hará la pregunta de por qué el estado español no recoge este dinero. Y la respuesta es fácil de ver cuando se mira quién paga impuestos en España. Un trabajador de la SEAT paga actualmente en impuestos una cantidad que representa el 74% de los impuestos que paga un trabajador de VOLVO en Suecia. En realidad, la mayoría de trabajadores que están en nómina ya paga unos impuestos comparables a los de sus homólogos de la UE-15 aunque ligeramente inferiores a los que pagan sus homólogos en Suecia.

Pero si miramos los impuestos que pagan los súper ricos (el 1% de renta superior del país) vemos que en España pagan solo el 20% de lo que pagan sus homólogos en Suecia. Puede verse entonces que son las rentas superiores las que no están contribuyendo al estado en la medida que sus homólogos lo hacen en el centro y norte de Europa. Es lo que solía llamarse poder de clase que ahora ha dejado de utilizarse en las culturas políticas y mediáticas dominantes al asumir erróneamente que las clases, así como la lucha de clases, habían ya desaparecido. El dominio de las fuerzas conservadoras y liberales sobre el estado y la adaptación de las izquierdas al teorema neoliberal ha llevado a esta situación, que se ha ido acentuando todavía más con las bajadas de impuestos que han favorecido sobre todo al 20% de renta superior del país. Esta bajada de impuestos que ha ido tomando lugar en los últimos quince años, ha sido la causa del déficit estructural del estado español, que permaneció oculto detrás de la burbuja inmobiliaria, que al conllevar un crecimiento de la economía supuso un incremento de los ingresos al estado, pero cuando la burbuja inmobiliaria estalló, apareció con toda crudeza este déficit estructural. No es cierto que este déficit haya sido causado por un aumento del gasto público, tal como neoliberales (como Xavier Sala-i-Martín) han estado repitiendo. Este déficit ha sido causado por la reducción de impuestos, llevada a cabo en los últimos quince años.

La polarización de las rentas como causa de la crisis

Lo que hemos estado viendo estos años ha sido una disminución muy marcada de las rentas del trabajo como porcentaje de la renta nacional. Este fenómeno, que ha ocurrido en toda la eurozona, ha sido particularmente acentuado en España. Ello es consecuencia de que la productividad ha aumentado más que los salarios en contra de lo que constantemente se está indicando. Ello explica que las rentas del capital hayan aumentado a costa de la disminución de las rentas del trabajo.

Esta reducción de las rentas del trabajo ha creado un problema de demanda pues las clases populares han perdido capacidad adquisitiva que han intentado paliar endeudándose, permitiendo mantener un alto nivel de demanda que estimuló el crecimiento económico. Ahora bien, este crecimiento fue relativamente menor, lo cual forzó un intento de estimular esa demanda mediante la reducción de los intereses bancarios. Es importante que se subraye este punto porque constantemente se presenta esta disminución de intereses bancarios como causa del boom inmobiliario, cuando en realidad esta reducción de intereses está motivado por un deseo de mantener, e incluso incrementar, una demanda que estaba disminuyendo.

La reducción de las rentas del trabajo significó un incremento de las rentas del capital. El problema que tenía la gente súper rica y rica es que no iba a invertir en la economía productiva real, pues la rentabilidad en este sector era baja, resultado de la escasa demanda. Los ricos, y sus bancos, no iban a invertir en compañías de producción de coches, por ejemplo, cuando no hay una gran demanda del sector. Invirtieron en su lugar en actividades especulativas, entre ellas en el sector inmobiliario creándose el complejo bancario-inmobiliario-industria de la construcción que fue el motor del crecimiento económico durante los últimos veinte años. Estas actividades especulativas llevaron a una situación insostenible, puesto que los precios estaban muy por encima (de un 30 a un 40%) de los que deberían haberse definido según las reglas del mercado. Esto creó una explosión de la burbuja que paralizó al sector financiero y con ello la disponibilidad de crédito. Es vergonzoso que ni la agencia reguladora, el Banco de España, ni los grandes bancos en el país hayan sido llevados a los tribunales por su incompetencia en el primer caso y prácticas especulativas en el segundo. Nos encontramos en esta situación con un problema de falta de demanda por un lado y falta de crédito por el otro, lo cual lleva a esta crisis profunda, tanto económica como financiera.

La respuesta a la crisis

Ante este enorme problema de demanda y endeudamiento en el sector privado, es enormemente importante y urgente que el estado intervenga para llenar este vacío y a través del aumento del gasto público, invirtiendo sobre todo en crear empleo, a fin de que se cree una demanda. Por otra parte es importante que el estado intervenga para garantizar el crédito con el establecimiento de bancas públicas. Las políticas que se están siguiendo por parte del gobierno Zapatero así como por parte del Partido Popular son totalmente contraproducentes y se están utilizando precisamente para llevar a cabo las políticas que la banca y la gran patronal siempre han deseado, tales como desregular el mercado de trabajo y reducir el estado del bienestar.

Políticas alternativas

El discurso neoliberal que se ha expandido en Europa y en España es que no hay alternativa a estas políticas neoliberales y algunos sectores de izquierdas han aceptado ese diagnóstico señalando que un país solo no puede seguir políticas alternativas, utilizando siempre el ejemplo del gobierno Mitterrand, como el perenne punto de referencia. El hecho de que este mensaje neoliberal haya calado en la ciudadanía se debe también a la complicidad de los medios de comunicación que han centrado el debate en cómo recortar el gasto público, en lugar de cómo aumentar los ingresos al estado. Pero están profundamente equivocados. Por cada recorte que el gobierno está realizando hay otra medida alternativa, de ingresos al estado, que prevendría el tener que hacer recortes. Así, en lugar de congelación de las pensiones (1.530 millones de euros en 2011) se podrían haber revertido las reducciones de impuestos con lo cual se podría haber conseguido 30.000 millones de euros extra.

Consecuencias políticas

La gran impopularidad de estas políticas está conllevando el enorme declive del PSOE en España, declive que era totalmente predecible, viendo lo que ha ocurrido en otros países en los que la socialdemocracia ha seguido políticas semejantes, tales como el Nuevo Laborismo de Gran Bretaña o la socialdemocracia alemana de Schröder o incluso el Partido Socialista francés, así como las izquierdas italianas. Es un insulto a la inteligencia de los votantes socialistas creer que un mero cambio de personas en la dirección del partido socialista, personas además responsables de tales políticas, vaya a significar un efecto movilizador de las bases de aquel partido. No son las personas, sino las políticas que promueven, las que son impopulares. De ahí mi alegría del surgimiento del movimiento de los indignados que, como movimiento radical, va a la raíz del problema de España que es su limitadísima democracia. La democracia española resultado de una Transición inmodélica se hizo en términos excesivamente favorables a las fuerzas conservadoras. No puede ser que en un país en que la suma de los partidos de izquierda haya sido, en la mayoría de las elecciones legislativas, mayor que los partidos de derecha, España continúe estando a la cola de gasto público social por habitante entre los países de la UE-15. Y tampoco es tolerable que el ataque frontal más agudo en contra del estado del bienestar se haga bajo el argumento de que lo ordenan los mercados financieros a quién nadie ha votado o elegido. Esto lo considero indignante.

dimarts, 29 de març del 2011

En qué tiempos vivimos

Josep Fontana, historiador

Leo con algún escepticismo, y no pocas sorpresas, las noticias acerca de las “revoluciones” (y/o “transiciones”) del Norte de África. Me sorprenden hechos como la actitud hostil de Estados Unidos y la Unión Europea hacia gobiernos que hasta hace poco eran sus amigos (no hay que olvidar que Mubarak y Ben Alí eran miembros de la Internacional Socialista), la disponibilidad de algunos intelectuales –Joseph Nye, Robert Putnam, Anthony Giddens– para revalorizar a Gadafi “como pensador y estadista”, a cambio de una suma en dólares. O que coincidan en apoyar al dictador libio izquierdistas como Chávez y Ortega, junto a empresas de tan infame trayectoria como Halliburton, ExxonMobil, BP o Shell.

Pero la mayor de las sorpresas la he tenido leyendo un artículo de Martin Shaw donde se asegura que lo que está sucediendo en el Norte de África es “la última fase en la revolución democrática universal que está transformando el mundo desde los años ochenta”. ¿De verdad que lo que está sucediendo en el mundo desde los tiempos de Reagan y de Thatcher es una “revolución democrática universal”? No debemos de estar hablando del mismo planeta.

Porque lo que nos cuentan quienes estudian hoy la realidad de nuestras sociedades es que, a fines de los años setenta del siglo pasado, pareció interrumpirse una larga trayectoria de progreso, alimentada por dos siglos de luchas sociales que nos permitieron ganar las libertades políticas individuales y, más adelante, las sociales, como el derecho de los sindicatos a negociar las condiciones y la remuneración del trabajo, o los avances colectivos en terrenos como los de la educación y la sanidad públicas. Estos progresos, consolidados con la victoria sobre el fascismo en la Segunda Guerra Mundial y con el desarrollo posterior del Estado del bienestar, se interrumpieron en la década de los setenta, cuando comenzó la batalla contra los sindicatos, y han llegado a una amenazadora culminación como consecuencia de la crisis económica actual, que ha sido en realidad un fruto más del proceso de “desregulación” de la economía, que era una de las bases de este modelo regresivo.

Fue entonces cuando comenzó lo que Paul Krugman llama “la gran divergencia”: el reparto de los beneficios de la producción –que hasta entonces iba mostrando una distribución gradualmente más equitativa, con avances del salario real que respondían a los aumentos de la productividad– inició a partir de estas fechas una evolución de signo opuesto, con un aumento gradual de la parte destinada al beneficio empresarial y una disminución paralela del salario real. El análisis que Michael Greenstone y Adam Looney han hecho del caso norteamericano muestra que, mientras los salarios reales parecen haberse estancado, si tomamos en cuenta las ganancias totales por trabajador –sin limitarnos tan sólo a los que tienen empleo a tiempo completo–, se puede ver que han disminuido en un 28 % en los 40 años que van de 1969 a 2009.

La crisis actual, que debió haber servido para poner en evidencia la irracionalidad de la economía y la necesidad de introducir cambios en las reglas que rigen su gestión, ha tenido como consecuencia todo lo contrario: que se atribuya el desastre al peso de salarios y gastos sociales, y se adopten medidas para recortarlos, a la vez que se proponen nuevas exenciones fiscales para los empresarios (o, simplemente, se sigue tolerando que eludan las cargas, como se ha visto en EEUU, donde ExxonMobil, General Electric, Bank of America o Citigroup no han pagado un solo dólar en impuestos federales sobre sus ingresos de 2009).

La gran trampa que ha permitido que nos convenzan para que asumamos mansamente los costes de la crisis ha sido la de permitir a quienes la causaron que presenten los problemas creados por un sector muy concreto del mundo de los negocios como un problema colectivo, del que todos somos responsables. En el caso español, por ejemplo, el problema fue creado por los bancos y cajas de ahorros, que se prestaron a especular con sus depósitos, esto es, con nuestros ahorros, apoyando negocios insensatos.

Como ha dicho Peter Radford, la élite política y económica ha conseguido desviar el debate para llevarlo al terreno de la deuda pública, algo que necesitaba “para disfrazar su culpabilidad colectiva y su corrupción. Imponernos austeridad a todos era esencial para eludir el pago de las consecuencias de su ineptitud”. Y lo está aprovechando además para reforzar su ataque contra lo que queda aún de las viejas conquistas sociales. Lo ha dicho Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía: la idea de que sólo se puede combatir el déficit recortando el gasto público responde a “un intento de debilitar las protecciones sociales, reducir la progresividad de los impuestos y disminuir el papel y las dimensiones del Gobierno, mientras se deja toda una serie de intereses establecidos tan poco afectados como sea posible”.

El resultado final es que no sólo se nos hace pagar la factura de una crisis causada por la codicia de otros, sino que el argumento de que la culpa es nuestra, porque hemos gastado demasiado en atención médica, becas o pensiones, se usa para convencernos de que para volver a la normalidad es necesario que aceptemos más recortes de los salarios y los derechos sociales, con el fin de garantizar la continuidad de las ganancias absolutamente inmorales de unos pocos.

Artículo publicado en el dominical del periódico "Público"

dijous, 24 de febrer del 2011

la revolución silenciada



Recientemente nos han sorprendido los acontecimientos de Túnez que han desembocado en la huida del tirano Ben Alí, tan demócrata para occidente hasta anteayer y alumno ejemplar del FMI. Sin embargo, otra “revolución” que tiene lugar desde hace dos años ha sido convenientemente silenciada por los medios de comunicación al servicio de las plutocracias europeas.

Ha ocurrido en la mismísima Europa (en el sentido geopolítico), en un país con la democracia probablemente más antigua del mundo, cuyos orígenes se remontan al año 930, y que ocupó el primer lugar en el informe de la ONU del Índice de Desarrollo Humano de 2007/2008. ¿Adivináis de qué país se trata? Estoy seguro de que la mayoría no tiene ni idea, como no la tenía yo hasta que me he enterado por casualidad (a pesar de haber estado allí en el 2009 y el 2010).

Se trata de Islandia, donde se hizo dimitir a un gobierno al completo, se nacionalizaron los principales bancos, se decidió no pagar la deuda que estos han creado con Gran Bretaña y Holanda a causa de su execrable política financiera y se acaba de crear una asamblea popular para reescribir su constitución. Y todo ello de forma pacífica: a golpe de cacerola, gritos y certero lanzamiento de huevos. Esta ha sido una revolución contra el poder político-financiero neoliberal que nos ha conducido hasta la crisis actual. He aquí por qué no se han dado a conocer apenas estos hechos durante dos años o se ha informado frívolamente y de refilón: ¿Qué pasaría si el resto de ciudadanos europeos tomaran ejemplo? Y de paso confirmamos, una vez más por si todavía no estaba claro, al servicio de quién están los medios de comunicación y cómo nos restringen el derecho a la información en la plutocracia globalizada de Planeta S.A.

Esta es, brevemente, la historia de los hechos:

• A finales de 2008, los efectos de la crisis en la economía islandesa son devastadores. En octubre se nacionaliza Landsbanki, principal banco del país. El gobierno británico congela todos los activos de su subsidiaria IceSave, con 300.000 clientes británicos y 910 millones de euros invertidos por administraciones locales y entidades públicas del Reino Unido. A Landsbanki le seguirán los otros dos bancos principales, el Kaupthing el Glitnir. Sus principales clientes están en ese país y en Holanda, clientes a los que sus estados tienen que reembolsar sus ahorros con 3.700 millones de euros de dinero público. Por entonces, el conjunto de las deudas bancarias de Islandia equivale a varias veces su PIB. Por otro lado, la moneda se desploma y la bolsa suspende su actividad tras un hundimiento del 76%. El país está en bancarrota.

• El gobierno solicita oficialmente ayuda al Fondo Monetario Internacional (FMI), que aprueba un préstamo de 2.100 millones de dólares, completado por otros 2.500 millones de algunos países nórdicos.

• Las protestas ciudadanas frente al parlamento en Reykjavik van en aumento. El 23 de enero de 2009 se convocan elecciones anticipadas y tres días después, las caceroladas ya son multitudinarias y provocan la dimisión del Primer Ministro, el conservador Geir H. Haarden, y de todo su gobierno en bloque. Es el primer gobierno (y único que yo sepa) que cae víctima de la crisis mundial.

• El 25 de abril se celebran elecciones generales de las que sale un gobierno de coalición formado por la Alianza Social-demócrata y el Movimiento de Izquierda Verde, encabezado por la nueva Primera Ministra Jóhanna Sigurðardóttir.

• A lo largo del 2009 continúa la pésima situación económica del país y el año cierra con una caída del PIB del 7%.

• Mediante una ley ampliamente discutida en el parlamento se propone la devolución de la deuda a Gran Bretaña y Holanda mediante el pago de 3.500 millones de euros, suma que pagarán todos las familias islandesas mensualmente durante los próximos 15 años al 5,5% de interés. La gente se vuelve a echar a la calle y solicita someter la ley a referéndum. En enero de 2010 el Presidente, Ólafur Ragnar Grímsson, se niega a ratificarla y anuncia que habrá consulta popular.

• En marzo se celebra el referéndum y el NO al pago de la deuda arrasa con un 93% de los votos. La revolución islandesa consigue una nueva victoria de forma pacífica.

• El FMI congela las ayudas económicas a Islandia a la espera de que se resuelva la devolución de su deuda.

• A todo esto, el gobierno ha iniciado una investigación para dirimir jurídicamente las responsabilidades de la crisis. Comienzan las detenciones de varios banqueros y altos ejecutivos. La Interpol dicta una orden internacional de arresto contra el ex-Presidente del Kaupthing, Sigurdur Einarsson.

• En este contexto de crisis, se elige una asamblea constituyente el pasado mes de noviembre para redactar una nueva constitución que recoja las lecciones aprendidas de la crisis y que sustituya a la actual, una copia de la constitución danesa. Para ello, se recurre directamente al pueblo soberano. Se eligen 25 ciudadanos sin filiación política de los 522 que se han presentado a las candidaturas, para lo cual sólo era necesario ser mayor de edad y tener el apoyo de 30 personas. La asamblea constitucional comenzará su trabajo en febrero de 2011 y presentará un proyecto de carta magna a partir de las recomendaciones consensuadas en distintas asambleas que se celebrarán por todo el país. Deberá ser aprobada por el actual Parlamento y por el que se constituya tras las próximas elecciones legislativas.

• Y para terminar, otra medida “revolucionaria” del parlamento islandés: la Iniciativa Islandesa Moderna para Medios de Comunicación (Icelandic Modern Media Initiative), un proyecto de ley que pretende crear un marco jurídico destinado a la protección de la libertad de información y de expresión. Se pretende hacer del país un refugio seguro para el periodismo de investigación y la libertad de información donde se protegan fuentes, periodistas y proveedores de Internet que alojen información periodística; el infierno para EEUU y el paraíso para Wikileaks.

Pues esta es la breve historia de la Revolución Islandesa: dimisión de todo un gobierno en bloque, nacionalización de la banca, referéndum para que el pueblo decida sobre las decisiones económicas trascendentales, encarcelación de responsables de la crisis, reescritura de la constitución por los ciudadanos y un proyecto de blindaje de la libertad de información y de expresión.

¿Se nos ha hablado de esto en los medios de comunicación europeos? ¿Se ha comentado en las repugnantes tertulias radiofónicas de politicastros de medio pelo y mercenarios de la desinformación? ¿Se han visto imágenes de los hechos por la TV? Claro que no. Debe ser que a los Estados Unidos de Europa no les parece suficientemente importante que un pueblo coja las riendas de su soberanía y plante cara al rodillo neoliberal. O quizás teman que se les caiga la cara de vergüenza al quedar una vez más en evidencia que han convertido la democracia en un sistema plutocrático donde nada ha cambiado con la crisis, excepto el inicio de un proceso de socialización de las pérdidas con recortes sociales y precarización de las condiciones laborales. Es muy probable también que piensen que todavía quede vida inteligente entre sus unidades de consumo, que tanto gustan en llamar ciudadanos, y teman un efecto contagio. Aunque lo más seguro es que esta calculada minusvaloración informativa, cuando no silencio clamoroso, se deba a todas estas causas juntas.

Algunos dirán que Islandia es una pequeña isla de tan sólo 300.000 habitantes, con un entramado social, político, económico y administrativo mucho menos complejo que el de un gran país europeo, por lo que es más fácil organizarse y llevar a cabo este tipo de cambios. Sin embargo es un país que, aunque tienen gran independencia energética gracias a sus centrales geotérmicas, cuenta con muy pocos recursos naturales y tiene una economía vulnerable cuyas exportaciones dependen en un 40% de la pesca. También los hay que dirán que han vivido por encima de sus posibilidades endeudándose y especulando en el casino financiero como el que más, y es cierto. Igual que lo han hecho el resto de los países guiados por un sistema financiero liberalizado hasta el infinito por los mismos gobiernos irresponsables y suicidas que ahora se echan las manos a la cabeza . Yo simplemente pienso que el pueblo islandés es un pueblo culto, solidario, optimista y valiente, que ha sabido rectificar echándole dos cojones, plantándole cara al sistema y dando una lección de democracia al resto del mundo.

El país ya ha iniciado negociaciones para entrar en la Unión Europea. Espero, por su bien y tal y como están poniéndose las cosas en el continente con la plaga de farsantes que nos gobiernan, que el pueblo islandés complete su revolución rechazando la adhesión. Y ojalá ocurriera lo contrario, que fuera Europa la que entrase en Islandia, porque esa sí sería la verdadera Europa de los pueblos.

publicado el 23 de enero de 2011 en el blog nosinmibici

dijous, 3 de febrer del 2011

Vicenç Navarro y el acuerdo sobre pensiones

Hemos vivido durante estos meses una avalancha ideológica a través de los medios de mayor difusión del país para promover el retraso de la edad de jubilación de los 65 a los 67 años. Esta medida fue exigida al Gobierno español por los mercados financieros y por el establishment de la Unión Europea, dirigido por el Gobierno conservador-liberal presidido por Angela Merkel, quien se encuentra hoy en España para dar su aprobación y beneplácito al Gobierno de Zapatero por haber tomado tal decisión.

El carácter ideológico de esta campaña en España aparece, claramente, en el sesgo de la presentación en tales medios de los argumentos a favor y en contra. Los cinco rotativos de mayor difusión del país han escrito editoriales a favor de tal medida y el 89% de los artículos aparecidos en sus páginas de opinión y sus boletines informativos han sido favorables al retraso obligatorio de la edad de jubilación, mientras que sólo un 11% se mostraron contrarios. Algo semejante ha ocurrido en los canales televisivos tanto públicos como privados de mayor difusión, en los que apenas han aparecido voces críticas. Un ejemplo representativo de este sesgo es el programa sobre las pensiones de 59 segundos, de TVE, en el que, de seis ponentes, sólo uno estaba en contra de tal retraso.

Ahora es seguro que esta propuesta se aprobará uno de estos días por amplia mayoría en las Cortes españolas (con el rechazo de los partidos a la izquierda del partido gobernante). Es interesante contrastar esta casi unanimidad de los establishments políticos y mediáticos españoles en retrasar obligatoriamente la edad de jubilación a los 67 años con el enorme rechazo por parte de la gran mayoría de la población española (de un 65% a un 94 %, según la encuesta que se considere). Esta situación explica el enorme distanciamiento existente en España entre los gobernantes (la clase política y los principales medios) y los gobernados. No es de extrañar que, según las encuestas de opinión pública en la Unión Europea, España sea, junto con Portugal, el país de la UE que valora más negativamente al establishment político y que exprese menor confianza en los medios de comunicación.

Es lógico que la mayoría de la población esté en contra de esta medida porque, por mucho que la endulcen sus defensores, recorta considerablemente las pensiones públicas; una reducción que se justifica con el fin de salvar el sistema público de pensiones, lo cual no es cierto. En realidad, todas las medidas exploradas se han centrado en los recortes de beneficios en lugar de en incrementar los ingresos debido a la resistencia de los establishments políticos y mediáticos españoles a promover una reforma fiscal progresiva que corrija la enorme regresividad existente en el sistema tributario español y en la financiación de la Seguridad Social. Las medidas neoliberales actuales de reducir el déficit del Estado a base de recortar el gasto público, en lugar de aumentar los ingresos al Estado, son otro ejemplo del dominio del pensamiento conservador-neoliberal en aquellos establishments.

La evidencia científica (proveída por autores críticos, marginados en los medios españoles de mayor difusión) muestra el error de tales medidas. El último ejemplo de ello es el informe Beyond Normal: Raising the Retirement Age is the Wrong Approach for Social Security (Retrasar obligatoriamente la edad de jubilación es el enfoque equivocado para salvar la Seguridad Social), del prestigioso Economic Policy Institute de Washington, próximo a los sindicatos estadounidenses. Este informe documenta que el retraso obligatorio de la edad de jubilación, además de dañar el bienestar social de las clases populares, tiene un impacto menor a la hora de garantizar la solvencia del sistema público de pensiones que otras medidas que ni siquiera han sido consideradas por el Gobierno español, tales como incrementar la progresividad del sistema tributario y del sistema de financiación de la Seguridad Social. Ambos sistemas son de los más regresivos existentes en la UE-15. Asimismo, señala el incremento de las desigualdades de renta, con un aumento desmesurado de las rentas del capital (que no cotizan a la Seguridad Social) a costa de las rentas del trabajo (que son las únicas que cotizan) y una polarización de estas últimas, con un ascenso de los salarios altos de una minoría (cuya cotización a la Seguridad Social es menor que en la mayoría de cotizantes) y el estancamiento, e incluso reducción, de los salarios de la mayoría de cotizantes. Esto ha generado el descenso de los ingresos a la Seguridad Social en EEUU, por lo que el informe señala que su corrección eliminaría la necesidad del retraso obligatorio de la edad de jubilación. Una situación semejante ocurre en España.

Una última observación. Los sindicatos CCOO y UGT han hecho lo que tenían que hacer: han defendido en condiciones dificilísimas los intereses de los trabajadores. Debido a su esfuerzo se suavizaron algunas de las propuestas más duras del Gobierno y la reforma mejoró considerablemente. Es injusto que se les acuse de traicionar a la clase trabajadora, pues hicieron lo que pudieron, aunque se les puede reprochar que nunca debieron haber aceptado el retraso obligatorio de la jubilación. Creo que lo hicieron porque asumieron (erróneamente) que no tenían la suficiente capacidad de movilización para parar tal medida. Pero les rogaría que, una vez pactada la reforma, no repitan ahora, como justificación de su aceptación, los mismos argumentos que hicieron aquellos que los propusieron desde el principio. Referirse al cambio demográfico como justificación de la propuesta es convertirse en parte del problema en lugar de ser parte de la solución.

Vicenç Navarro es catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra y excatedrático de Economía de la Universidad de Barcelona.

dimecres, 2 de febrer del 2011

Yo fui a la huelga

Por Luis García Montero, poeta.

El importante acuerdo social logrado por el Gobierno y los sindicatos merece que nos atrevamos a barajar la insatisfacción con la alegría. Como me dedico a escribir poemas, tarea que supone un metódico ejercicio de conciencia sobre la queja y los deseos, no me da miedo asumir el sentimiento de la contradicción.

Yo fui a la huelga el 29 de septiembre de 2010 para protestar ante la deriva de una democracia europea humillada por un capitalismo de cajas destempladas. Permítanme el juego de palabras porque la reforma de las cajas me parece el ejemplo más claro de la dirección tomada por un sistema que ha decidido liquidar cualquier apego al territorio (es decir, a la gente), acabar con la autoridad política y olvidarse de la cultura y las obras sociales. Cuando se expulsaba del ejército a un militar o cuando se conducía a un reo al cadalso, era costumbre destemplar las cajas de los tambores para hacer sonoro el desprecio. Los mercados financieros han conseguido imponer un tiempo de cajas destempladas, el Gobierno se humilló a su marcha y yo me puse en huelga convocado por los sindicatos. Como las políticas del Gobierno siguen desafinando y el acuerdo alcanzado supone una pérdida de derechos cívicos, no tengo más remedio que admitir mi frustración.

Pero debo explicar también mi alegría. Celebro que la huelga general en la que participé haya servido para algo. Quizá no me comprendan los revolucionarios de salón, o de bar, que apuestan siempre por el maximalismo. Muchos de ellos ni siquiera pensaron en ir a la huelga. La maldad de los sindicalistas y de los políticos no merecía perder una jornada de salario o asumir una pelea con el jefe. ¿Para qué combatir, si ya nos desahogamos con una buena indignación privada? Tampoco me van a entender los líderes del PP, más electoralistas que nunca en este proceso. ¿Para qué buscar un acuerdo, si podía haber otra huelga general, una ruptura social y un decretazo? Confieso que un motivo importante para recibir con alegría este acuerdo es que dificulta los deseos solapados del PP de forzar una reforma más dura si llega al poder. Lo que haga será responsabilidad descarnada de su propia ideología, no consecuencia de una incapacidad negociadora del Gobierno anterior y los sindicatos. En la clandestinidad, la izquierda debía cuidarse mucho de las provocaciones. Los aparatos represivos alentaban revueltas para justificar después la mano dura y facilitar la desarticulación del movimiento antifranquista. Confieso que he entendido como verdaderos actos de provocación las numerosas declaraciones de la derecha sobre las pensiones y los derechos laborales.

La lectura del acuerdo global sobre la Reforma del Sistema de Pensiones nos pone en contacto con una realidad minuciosa: casos de jubilación ordinaria, anticipada o en situación de crisis, incentivos para el retraso voluntario de jubilación, escalas de cálculos, trabajos tóxicos, insalubres o peligrosos, lagunas de cotización, realidad de los jóvenes, periodos de maternidad y comportamientos de las mutuas. Uno tiene la sensación de que las vidas cotidianas de miles de personas dependen de la forma de redactar cada línea. Esa es la responsabilidad de los sindicatos.

Celebro este acuerdo porque ha conseguido recortar los recortes. Celebro este acuerdo porque no es el que iba a imponer el Gobierno a cualquier precio. Celebro este acuerdo porque reivindica el trabajo político en una época que pretende consagrar la obediencia debida a los mercados. Y celebro este acuerdo porque permite defender la viabilidad de las pensiones públicas. Por ahora se evita o retrasa una desbandada general hacia los planes privados de pensiones. Recordemos que el dinero de estos planes es el preferido por los especuladores para liquidar con sus maniobras la soberanía democrática de los Estados. Por último, celebro que mi huelga general de septiembre haya servido para algo.

Esta celebración no olvida sus frustraciones. Como se acerca un proceso electoral, vuelven las consignas mediáticas del bipartidismo. La izquierda que más ha apoyado a los sindicatos es calificada despectivamente con la falsilla de “izquierda minoritaria”. En una famosa dedicatoria, Juan Ramón Jiménez dirigió sus poemas “a la inmensa minoría”. Pensemos todos si convertirnos ya en una inmensa minoría no será el mejor modo de empezar a replantearnos el futuro.

dimarts, 18 de gener del 2011

¿Por qué atacan tanto a los sindicatos?


Uno de los grandes objetivos de las políticas neoliberales ha sido y sigue siendo debilitar a los sindicatos y han tratado de conseguirlo de muchas formas.

Tratan de convencer a los trabajadores de que conseguirán obtener más beneficios si negocian por su cuenta las condiciones de trabajo. Una estupidez evidente pero que logra calar muchas veces cuando al mismo tiempo y por todos lados se difunden ideas y valores individualistas y el rechazo a la cooperación y a la solidaridad para hacer creer a las personas que su futuro depende solo de lo que ellas hagan y no de su relación con todas las demás.

Suelen decir también que los sindicatos solo luchan por los intereses de sus afiliados pero la realidad es que todas las conquistas sociales que se han ido alcanzando a lo largo de la historia se han logrado gracias a la presión sindical y que de ellas se han beneficiado no solo los afiliados sino siempre la totalidad de los trabajadores.

A menudo difaman a los líderes sindicales. Y así hemos llegado a ver que los medios de comunicación que suelen ser propiedad de la gran empresa dedican ríos de tinta a tratar de denunciar que un sindicalista tienen un piso de 120 metros cuadrados o dos coches sin que digan nada presidentes de la patronal o de empresarios que son simples estafadores y sin mencionar que, en realidad, la inmensa mayoría de los afiliados y dirigentes de los sindicatos viven mucho más que modestamente.

Los críticos de los sindicatos les acusan de que son ellos los culpables de la baja productividad o de que las empresas no sean competitivas por su culpa, sin mencionar que es el esfuerzo diario de millones de trabajadores, y entre ellos los que están afiliados, es lo que hace que las empresas produzcan, salgan adelante y proporcionen beneficios a sus propietarios.

Se acusa a los sindicatos de gastar mucho dinero público pero cuando se dice eso no se compara lo que llega a quienes organizan y defienden a los trabajadores con lo que reciben directa e indirectamente instituciones como las iglesia católica, las patronales, los partidos políticos, las grandes empresas y las grandes fortunas y corporaciones. Y los mismos que denigran a los sindicatos porque según ellos derrochan el dinero son los que nunca piden que se tire de la manta de la economía sumergida, del fraude fiscal o que se prohíban de una vez los paraísos fiscales y los grandes privilegios de los grandes capitales y patrimonios. Y, sobre todo, no se dignan reconocer el hecho evidente de que si no fuese por ese dinero que reciben los sindicatos a los trabajadores les costaría mucho más defender sus derechos y vivirían en peores condiciones.

No voy a decir que todo lo que hacen los sindicatos está bien. Como en todas las organizaciones humanas hay oportunistas, burócratas y supongo que docenas de personas deshonestas y vendidas al enemigo. Pero me niego a aceptar que haya más que en otros lugares y, sobre todo, no estoy dispuesto a juzgarlos como si hicieran más daño que otras personas, instituciones u organizaciones que son responsables del padecimiento y la muerte de cientos de millones de personas, de las crisis que nos asolan y de los crímenes que pasan por ser grandes pelotazos financieros, como se nos quiere hacer creer.

Puede ser que haya sindicatos en donde una parte mayor o menor de sus dirigentes hayan sido en algún momento vencidos por las ideas neoliberales pero ni siquiera así admite comparación el daño que hayan podido producir con el que diariamente hacen quienes trabajan para el capital.

Los sindicatos son, simplemente, trabajadores normales y corrientes que se organizan. No conozco a muchos millonarios que se hayan afiliado en organizaciones sindicales para hacer carrera allí. Y su fuerza, la eficacia de su actuación y el éxito de su lucha depende de que no sean unos pocos sino muchos y dispuestos a no dejar pasar ni una brizna de corrupción ni cobardía.

Se puede admitir, porque es verdad, que los principales sindicatos españoles han perdido una gran parte de autonomía en los últimos años y que eso se ha traducido en un mayor sometimiento al poder económico y político. Pero es una falacia creer que eso se debe solo a la simple voluntad o a la "maldad" de los propios sindicalistas. Muchos de ellos habrán podido creer, yo creo que erróneamente, que la vía de la financiación pública era la que les llevaba a disponer de mayor fuerza y capacidad de acción. Pero ni siquiera eso es culpa exclsuivamente suya. Si hubiese muchos más miles de afiliados, si las clases trabajadoras no fuesen tan conservadoras y no hubieran asumido con tanta decisión los valores neoliberales, si en lugar de criticar desde fuera hubiese muchos miles más de afiliados presentes en sus asambleas, quizá los sindicatos no habrían terminado por ser tan dependientes y su trabajo a veces tan insatisfactorio y frustrante. Y es por ello que, si es que eso es un problema fundamental, tiene una solución que no puede ser la de abandonarlos a su suerte, como pregonan las derechas y muchos izquierdistas, sino la de estar con ellos, apoyarlos y unirse a su lucha para hacer que ésta sea de verdad la que convenga a todos los trabajadores.

Porque, con independencia de las preferencias ideológicas y de los prejuicios, las consecuencias de que haya sindicatos más o menos fuertes están bastantes claras. Allí donde los sindicatos son más débiles, allí donde hay menos afiliación sindical, allí donde su capacidad de negociación es menor, allí es donde viven peor los trabajadores, y no solo ellos, sino también las clases medias y los pequeños y medianos empresarios. Y, al mismo, tiempo, allí donde los poderosos quieren tener expedito su poder para ganar dinero y abusar de los trabajadores lo primero que hacen es acabar con los sindicatos y con los sindicalistas, matándolos si hace falta, como ha ocurrido y ocurre en tantos lugares del mundo.

Así lo subrayaba hace un tiempo el Premio Nobel de Economía Paul Krugman. En una conferencia ante la Labor and Employment Relations Association (LERA) de Estados Unidos decía que la menor afiliación sindical suponía que ese país había "perdido algo fundamental para mantener una sociedad decente".

El Premio Nobel señalaba que la menor afiliación y las mayores dificultades para que los trabajadores se unieran a los sindicatos y así pudieran negociar mejor sus condiciones de trabajo eran una de las causas que provocaban el gran incremento de la desigualdad. Incluso mencionó investigaciones que habían puesto de relieve que un tercio de la diferencia en la desigualdad entre Estados Unidos y Canadá se debía a la caída en la afiliación en el primero de esos países. Y lo que quizá resultaba más relevante. Según Krugman, la sindicación actúa como una especie de "paraguas" que no solo beneficia, como dije más arriba, a los afiliados, sino a toda la sociedad trabajadora: "Para tener una sociedad de clase media se necesita un movimiento sindical fuerte", dijo Krugman.

Por eso, se puede decir que lo que buscan quienes se están dedicando en España a debilitar a las organizaciones sindicales, a denigrar y calumniar a sus dirigentes y al conjunto de los sindicalistas y trabajadores y trabajadoras que se afilian a ellos, por muchos errores que hayan podido cometer, no es otra cosa que tratar de crear mejores condiciones para disfrutar de sus privilegios. No buscan una sociedad mejor, ni más austera, ni más libre, ni más productiva, ni siquiera más favorables para el empresariado (porque cuanto más bajos sean los salarios menos ganarán las empresas y cuanto peores condiciones de trabajo haya, menos productivas serán). Solo buscan tener las manos más libres y menos gente enfrente que esté dispuesta a impedir que sigan siendo privilegiados a costa de los demás.

Algunos datos pueden dar idea de a dónde lleva el debilitamiento de los sindicatos y la negociación de las condiciones de trabajo al margen de ellos.

En Estados Unidos, en 1980 un 24% de los trabajadores estaban representados por los sindicatos y en 2009, solo el 12,3% del total y el 7,6% de los del sector privado.

Pues bien, según las cifras del Departamento de Trabajo de Estados Unidos, en 2009 la distribución de la renta había llegado a ser la más desigual de los últimos treinta años y los salarios alcanzaban su menor nivel sobre el total de las rentas en ese periodo. Según el Bureau of Labor Statistics, en marzo de 2009 el salario de los trabajadores no afiliados era un 20% menor que el de los afiliados, éstos disfrutaban de derechos en salud, vacaciones y otros conceptos que los primeros no tenían; el 78% de los afiliados tenía seguro médico frente a solo el 51% de los no afiliados y el 77% de los primeros tenía planes de pensiones frente a solo el 21% de estos últimos (Dave Johnson America Is Strong When Our Unions Are Strong).

Está claro, pues, lo que ocurriría en España si logran acabar con la negociación colectiva y reducir a los sindicatos a su mínima expresión. Y también por qué tratan de destruir a los sindicatos, por qué quieren que los trabajadores y trabajadoras nos alejemos de ellos y qué es lo que van a ganar si lo consiguen. Así que seremos sencillamente tontos si en lugar de apoyar, por supuesto todo lo críticamente que haga falta, a las organizaciones sindicales nos dejamos llevar por las cantinelas que lanzan quienes quieren que desaparezcan.

Juan Torres López es catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Sevilla y miembro del Comité Científico de ATTAC España.
Artículo del periódico Rebelión, que también está en web
http://www.juantorreslpez.com

divendres, 14 de gener del 2011

¿sois idiotas?


Hay un problema laboral del colectivo de controladores aéreos que afecta al 1,2% de la población española (600.000 personas) y casi todos saltáis como energúmenos pidiendo hasta el linchamiento de ese colectivo cuando el día anterior hacen otra reforma del sistema laboral más restrictiva, quitan los 420 euros de ayuda a 688.000 parados que están en la ruina y anuncian cambios drásticos a peor en la ley de pensiones que afectan al 80% de la población y nadie se indigna ni dice nada. ¿Sois idiotas?

Estáis pidiendo a gritos al Gobierno que se apliquen medidas que quitan el derecho a la baja laboral, a los permisos retribuidos y a las horas sindicales, sacar militares a la calle ¿sois idiotas?

Estáis leyendo que mintieron en los vuelos de la CIA, en el caso Couso, que González era la X del GAL, que gente del PP cobraba de la trama Gürtel, que hay políticos que cobran más de 230.000 euros al año, pero que nos cuestan más de 3 millones de euros, que la corrupción en la política no es excepción, sino norma, que ellos mismos se adjudican el derecho a cobrar la jubilación máxima con pocos años en las Cortes y a nosotros nos piden 40 de cotización, banqueros que consiguen del gobierno medidas duras contra los trabajadores y que tenían que estar en la cárcel por delitos demostrados de fraude fiscal y no decís nada, os quitan dinero para dárselo a esa gente que cobra cientos de miles de euros año, especula con nuestro dinero, defrauda a Hacienda y seguís callados ¿sois idiotas?

Tenéis una monarquía que se ha enriquecido en los últimos años, que apoya a los poderosos, a EEUU, a Marruecos y a todo lo que huela a poder o dinero, hereditaria como en la Edad Media ¿sois idiotas?

En Inglaterra o Francia o Italia o en Grecia o en otros países los trabajadores y los jóvenes se manifiestan hasta violentamente para defenderse de esas manipulaciones mientras en España no se mueve casi nadie ¿sois idiotas?

Consentís la censura en los medios de comunicación, la ley de partidos, la manipulación judicial, la tortura, la militarización de trabajadores sólo porque de momento no os afecta a vosotros ¿sois idiotas?

Sabéis quién es toda la gentuza de las revistas del corazón, futbolistas supermillonarios pero jamás escucháis a nadie como Saramago o Chomsky u otros mil intelectuales veraces y comprometidos con vuestros problemas ¿sois idiotas?

Si mucha gente responde sí, aún nos queda un poco de esperanza de conseguir acabar con la manipulación de los políticos y poderosos.

Si la mayoría contesta no, entonces estamos jodidos.
Pérez Reverte

dilluns, 20 de desembre del 2010

EL RETRASO DE LAS JUBILACIONES

El alargamiento, de los 65 a los 67 años, de la edad obligatoria de la jubilación afectaría de una manera muy desigual a distintos sectores de la población, como consecuencia de que España continúa teniendo clases sociales. Un burgués vive dos años más que un pequeño burgués que, a su vez, vive dos años más que una persona de clase media, la cual vive dos años más que una persona trabajadora cualificada, que vive dos años más que una persona trabajadora no cualificada, la cual vive dos años más que un trabajador no cualificado con más de cinco años en paro. La distancia entre la última y la primera es de diez años, mientras que el promedio de la UE-15 es de siete. (La distancia de dos años de longevidad entre las clases sociales es una aproximación, pues tiende a ser ligeramente inferior entre la burguesía, pequeña burguesía y clases medias, y superior entre estas clases y la clase trabajadora).


A partir de estas cifras puede concluirse que, puesto que la longevidad es tan distinta según la clase social, es profundamente injusto que todos deban obligatoriamente jubilarse al mismo tiempo. En realidad, para muchas personas cuyo trabajo es más intelectual que manual y que es fuente de goce y estímulo tener que jubilarse a los 65 años es un perjuicio que puede dañar su salud. En EEUU, por ejemplo, un catedrático puede trabajar hasta que lo desee, siempre y cuando alcance los niveles de exigencia que la universidad reclama a todos los docentes. La jubilación es un derecho, no una obligación. No así en España, donde es una obligación, llegando al absurdo de que muchos profesionales deben jubilarse en pleno uso de sus facultades y competencias en profesiones y especialidades (como la medicina) donde hay una enorme escasez de profesionales.


Pero este absurdo es incluso más injusto en la persona cuyo trabajo es más manual que intelectual, y para la cual el trabajo no es un instrumento de goce sino un medio a partir del cual obtiene los medios para poder vivir. Y grandes sectores de la clase trabajadora se encuentran en esta situación. Para esta persona, exigirle que trabaje dos años más es una enorme injusticia, y ello debido a que se la homologa con otra que, además de tener un trabajo estimulante muy distinto, le sobrevivirá muchos años. Es profundamente injusto pedirle a un miembro del personal de limpieza de la universidad que trabaje dos años más para pagar mi pensión, ya que probablemente le sobreviviré seis u ocho años más.


Pero a esta injusticia se añade otra, y es que el alargamiento de la esperanza de vida en los últimos 30 años ha sido también muy desigual. La burguesía, pequeña burguesía y clases medias han visto cómo se alargaba su vida mucho más rápidamente que la clase trabajadora. En EEUU, país que tiene un sistema de recolección y análisis de estadísticas sociales y vitales mejor que España, las clases con mayores rentas han incrementado notablemente su esperanza de vida durante los últimos 30 años. Tal incremento ha sido mucho menor, sin embargo, en las rentas inferiores (primordialmente trabajadores no cualificados), que no han visto crecer su esperanza de vida ni siquiera dos años, con lo cual el retraso de dos años de su edad de jubilación significaría incluso una reducción de sus periodos de pensionista en comparación con pensionistas en cohortes anteriores (Dean Baker y David Rosnick, The Impact of Income Distribution on the Length of Retirement, Center for Economic and Policy Research, octubre de 2010).


La relevancia de estos datos para España es enorme, pues mientras que en EEUU la mitad de los trabajadores de 58 años trabaja en ocupaciones físicamente exigentes y/o en condiciones difíciles (difficult working conditions), este porcentaje es incluso mayor en España, donde el nivel de cualificación en la fuerza laboral es menor que en EEUU. De ahí puede concluirse que su longevidad es menor y ha crecido menos en los últimos 30 años que las clases de renta superiores. Tratar a todos por igual es una gran injusticia.


Otro problema que existe en la propuesta de retraso de la edad de jubilación es que se basa en supuestos erróneos. El argumento que se utiliza constantemente para indicar que el sistema de pensiones público es insostenible es subrayar que, mientras ahora el gasto público en pensiones representa el 9% del PIB, en el año 2050 será del 15%, lo cual consideran que es insostenible. Este argumento lo han utilizado una larga lista de instituciones y firmas de sensibilidad neoliberal.


Y lo utilizó hace unos días el nuevo ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, en una entrevista en el rotativo de mayor difusión del país, donde repitió el mismo argumento. Es más, este último indicó que, aun cuando la productividad anual aumentara un 2% o un 2,5%, todavía sería insostenible.


Pero esto no es cierto. Si el crecimiento anual de la productividad fuera del 2%, el PIB en 2050 sería 2,20 veces mayor que ahora. Ello quiere decir que si el PIB ahora es 100, en 2050 sería 220. Pues bien, mientras que ahora nueve unidades (el 9% del PIB) van a pensionistas, en 2050 serían 33 (el 15% del PIB), y para los no pensionistas, en 2050 serían 187 (220-33), mucho más que ahora, que son 91. Es decir, como resultado del incremento de la tarta (más del doble), tanto pensionistas como no pensionistas tendrán muchos más recursos, pues estamos hablando de cantidades monetarias con la misma capacidad de compra en 2010 y en 2050. Es más, es probable que el PIB sea incluso mayor, resultado del crecimiento de la población que trabaja (ahora una de las más bajas de la OCDE). Si en lugar del 52% fuera del 72% o del 75%, el PIB sería incluso mucho mayor. La alarma es totalmente infundada. Lo que el Estado debería hacer es mejorar la productividad del país y facilitar la integración de la mujer al mercado de trabajo en lugar de alargar obligatoriamente la edad de jubilación.


Vicenç Navarro es Catedrático de Políticas Públicas de la Universitat Pompeu Fabra y profesor de Public Policy en The Johns Hopkins University

dimecres, 1 de desembre del 2010

BIENVENIDO COMPAÑERO PACO RUEDA



Bienvenido de nuevo a tu puesto de trabajo del almacén de Valleniza, de Málaga. Un puesto de trabajo que tú honrabas con tu profesionalidad y tu calidad humana. Un puesto de trabajo que la empresa, con su intransigencia y su conocido antisindicalismo, te ha querido sustraer con muy malas artes, todo con la inestimable colaboración de unos mandos que justifican su incompetencia para dirigir, con actos tan brutales contra los derechos de los trabajadores como son los despidos, las amenazas y las continuas coacciones.

La empresa, sus directores de personal y sus mandos en Málaga, se han vuelto a columpiar y han perdido el enésimo juicio. En este caso con una contundente sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, que además del varapalo jurídico a los actos contra la LIBERTAD SINDICAL que la empresa practica con tanta frecuencia, ha reconocido que tu despido, que querían enmascarar como "objetivo por causas económicas", es NULO, condenando a la INMEDIATA READMISIÓN y a una compensación adicional de 3.000 euros, que a pesar de ser una cantidad importante, no compensan sin duda tu sufrimiento y el de tu familia en todo este tiempo, sobre todo de tu mujer y tus hijos.

Tus compañeros y compañeras de CCOO, te felicitamos por tu entereza, y nos congratulamos de tener entre nuestras filas a un trabajador, a un compañero como tú, que has demostrado a la empresa que la DIGNIDAD está muy por encima de todo su poderío económico, mediático y de influencias. Sabemos que estos valores, por ser muy escasos, casi desconocidos, entre los que dirigen El Corte Inglés, son difíciles de comprender para ellos.


Diciembre 2010

dimecres, 3 de novembre del 2010

de donde salen fasga y fetico



Los compañeros más antiguos de la Empresa aun podrán recordar la aparición de estos engendros sindicales allá por el año 78 del pasado siglo, pero los que llevan menos años se han encontrado con esta cosa ya instalada en toda la Empresa, y, como un cáncer, en todo el sector de grandes superficies.

En las primeras elecciones sindicales de 1978, en la España de la transición, y viendo El Corte Inglés la que se avecinaba con la implantación de sindicatos que defendían las condiciones laborales de los trabajadores y las trabajadoras, la dirección de la Empresa contribuyó al surgimiento de unas organizaciones, que llamaron sindicatos, muchos de cuyos cuadros sindicales provenían del sindicato vertical (sindicato único del régimen fascista de Franco) y de jefecillos y trepas de aquel momento. Aquellos engendros se llamaban U.P. (Unidad Profesional) que se transmutó en fasga, y OTICI (Organización de Trabajadores Independientes de El Corte Inglés) que con el tiempo pasó a llamarse front y ahora fetico.

Bastantes de estos primeros sindicalistas llegaron a ser directores, gerentes o como poco jefes interesados. Hay casos memorables, como el del Sr. Quintana Abajo, que de Secretario Nacional de fasga, pasó a ser el jefe de los jefes de personal de todos los centros de la Empresa. Otro caso más reciente que también podríamos mencionar, es el del Sr. Alberto Morón, que pasó de aguerrido sindicalista de fetico en el Comité Intercentros a asesor de la Empresa frente a las denuncias de CC OO. Éstos son solo dos casos, pero podríamos llegar a más de doscientos similares. En Barcelona, como en el resto de centros de la empresa, han dado el salto de sindicalistas a jefes de departamento un buen número de ellos. La lista es tan larga como la poca vergüenza de la que han hecho gala.

En aquellas primeras elecciones de 1978, estos sindicatos de la Empresa tomaron posiciones, y dos convocatorias más tarde consiguieron tomar los Comités de centro y la representación del Comité Intercentros. Todo eso se conjugó con el acoso y derribo a los sindicatos de clase, y muy especialmente a CC OO, mediante procedimientos de lo más variado, presiones, sobornos y extorsiones varias. ¿Quién no siente aún cierto temor a declararse abiertamente votante de CC OO por si acaso está escuchando alguno de estos sujetos? Mientras a unos los largaban de la Empresa, a otros les ofrecieron suculentas nóminas y puestos de responsabilidad, por lo que muchos dejaron sus cargos sindicales para dejar paso a una nueva camada de trepas.

Y hasta hoy. ¿Quién no conoce a algún jefe o gerente que previamente haya estado en el Comité en nombre de esos sindicatos de la Empresa?

La definición de sindicalismo amarillo es: “aquellos sindicatos que siendo creados o controlados por los empleadores, responden a los intereses de éstos antes que al de los trabajadores”. ¿Alguien duda de que esta definición se ajusta estrictamente a la labor realizada por estos engendros?

No es que lo digamos nosotros únicamente, también los jueces así lo han corroborado en diferentes sentencias cuando han condenado a El Corte Inglés a no promocionar unos sindicatos en detrimento de otros.

Claro que mientras los votemos, ahí están. Y así nos va.

divendres, 29 d’octubre del 2010

Ha muerto Marcelino Camacho, una figura irrepetible

Ha muerto Marcelino Camacho. El dirigente obrero y comunista, el representante más cualificado de los derechos de los trabajadores. Toda una vida dedicada a la causa de los más débiles, a la conquista de una sociedad más justa y solidaria. La Comisión Ejecutiva de CCOO lamenta la muerte de su primer secretario general, el que contribuyó decisivamente a que CCOO sea hoy el sindicato más fuerte del país, y expresa a su familia su más sentido pesar.


En la guerra, en el exilio, en la dictadura y en la libertad, Marcelino Camacho siempre luchó al lado de los trabajadores. No en vano fue detenido en numerosas ocasiones y encarcelado durante varios años. Fue el primer secretario general de CCOO, en la clandestinidad de la Asamblea de Barcelona y en el I Congreso, ya conquistada la democracia, en 1978; el militante obrero que, junto a otros muchos sindicalistas, fundó a finales de los 50 las primeras comisiones obreras.

Durante más de 10 años ocupó la secretaría general de CCOO, -posteriormente hasta 1996 ocupó la presidencia-, una organización que él contribuyó decisivamente a transformar en el primer sindicato del país. Era un hombre abierto, firme, coherente y defensor de un sindicalismo de presión-negociación, que desde hace muchos años simboliza la estrategia del movimiento sindical.

Su compromiso con la libertad y el socialismo le llevó muy pronto a ingresar en el PCE, y a protagonizar la lucha política y sindical con el mismo empeño y generosidad. En 1985 formó parte del grupo que fundó IU, organización a la que perteneció hasta el final de sus días.

Pero, sin duda, su mayor legado aparece indisolublemente asociado a la creación y desarrollo de CCOO, un sindicato que modernizó y transformó, a partir de una apuesta decidida y valiente por la autonomía sindical, autonomía que ya es la expresión de identidad más sólida de CCOO. Los que posteriormente le sucedieron en el cargo, Antonio Gutiérrez, José María Fidalgo y el actual secretario general, Ignacio Fernández Toxo no han hecho sino blindar su legado.

Marcelino Camacho estará siempre presente en el proyecto sindical de CCOO, en la reivindicación y en la propuesta, en la negociación y en la movilización. Nos ha dejado Marcelino Camacho, un hombre irrepetible.



dimecres, 20 d’octubre del 2010

elecciones sindicales 2010


Este mes de octubre se inicia el proceso electoral para renovar a los comités de los centros de trabajo. Como cada cuatro años. Quizás pienses que es un dato más y que no tiene más importancia que para quienes se presentan, o para los “sindicatos”.

No te equivoques. La renovación de los comités tiene su importancia, y siempre acaba afectándote. Porque del resultado en tu centro depende el porcentaje de representación, a nivel estatal, de quienes después se sientan a negociar TÚ CONVENIO, o de quienes acuerdan con la dirección de Hermosilla TUS HORARIOS y tus condiciones laborales diarias.

El comité de tu centro está formado por los grupos sindicales responsables de la firma del convenio –con todas la pérdidas en mejoras que nos han obsequiado- y del acuerdo sobre los horarios, o sobre la NO repercusión del IVA en el porcentaje de las comisiones.

Si de verdad piensas que NO ES JUSTO que la empresa consiga todo lo que pretende y que cada día tengamos peores condiciones de trabajo, DEBES DAR EL PASO.

Si opinas que ya está bien de que te humillen y no te respeten en tu puesto de trabajo, DEBES DAR EL PASO.

Y el paso que debas dar es presentarte en una candidatura alternativa a ésos que llevan tanto tiempo sin hacer nada por los trabajadores y trabajadoras de la empresa. Una candidatura que represente fielmente los intereses colectivos de quienes trabajamos en El Corte Inglés.

Si crees que nuestra situación en la empresa debe cambiar, has de PARTICPAR y APUNTARTE a las candidaturas de Comisiones Obreras –CC OO- NO LO DUDES.

Para ponerte en contacto con nosotros, puedes hacerlo en el correo electrónico de la sección sindical (ccoo_eci@ccoo.cat), al teléfono del Sindicato en Barcelona (93-481.27.49 – Via Laietana, 16 2ª planta), o a los teléfonos de diferentes delegados de otros centros:

- Pedro Fernández; 639.10.09.75 – Pl Catalunya
- Miquel Prats; 637.88.04.67 – Diagonal
- Emilio Vázquez; 93 565.20.00 – Montornés
- Josep Manel Hernández; 630.50.22.61 – Bolivia


NECESITAMOS CAMBIAR NUESTRA REALIDAD Y MEJORAR NUESTRAS CONDICIONES DE TRABAJO. EN CC OO TE OFRECEMOS UN LUGAR PARA DEFENDERNOS Y CONSEGUIRLO.

dimecres, 6 d’octubre del 2010

LO QUE NO SE ATREVEN A DECIR DE LA HUELGA





No se atreven a decir que la HUELGA GENERAL ha sido un éxito porque han de seguir con la misma música y letra que han venido repitiendo durante todo el verano.

La HUELGA GENERAL ha sido un éxito, y ellos –la patronal- sólo manifiesta que los poderes públicos no han garantizado “el derecho al trabajo”. Paradójico. El derecho al trabajo que, recogido en la Constitución, no garantizan a lo largo de los 364 días restantes del año. Ni los poderes públicos, con medidas reales de fomento del empleo, ni la patronal que es quien debe generar empleo.

La HUELGA GENERAL ha sido un éxito, y ellos –la patronal y sus medios de comunicación (periódicos, radios, televisión, tertulias, etc.……)- sólo hablan de la necesidad de aunar esfuerzos para levantar la economía del país. Pero no dicen que lo pretendido es eliminar todo el entramado de servicios públicos para liquidar el poco estado del bienestar que aun disfrutamos.

La HUELGA GENERAL ha sido un éxito, no cabe la menor duda. Porque quienes quieren decir lo contrario –la patronal y sus fieles grupos sindicales fasga y fetico- hablan de las pérdidas que ha supuesto su realización para el conjunto de la economía del estado. Si hubiese fracasado apenas hubiera tenido incidencia, a pesar de las COACCIONES Y AMENAZAS que recibimos quienes trabajamos en la empresa; como la decisión de la dirección de que en cada centro se haya preguntado a todo el personal si iban o no a secundar la huelga, a sabiendas que el Tribunal Constitucional ha sentenciado que esa actuación coercitiva de las empresas es anticonstitucional. ¿A cuántos os han hecho esa pregunta? Así como vamos a tener libertad para decidir si vamos o no a la huelga.

La HUELGA GENERAL ha sido un éxito, pues a pesar de que el gobierno dice que no va a modificar su Reforma Laboral –igual dijeron Felipe González en 1988 y Aznar en el 2002, y se rectificó-, el Ministerio de Trabajo ya ha mencionado algunas cuestiones que deberán retocarse, en la reforma aprobada y en la negociación próxima sobre las pensiones.

La HUELGA GENERAL ha sido un éxito, todo y que ir a la huelga significa el descuento en nómina de un día de salario, cientos de miles de trabajadores y trabajadoras la han secundado. Pero ir a la huelga lo decides tú, en El Corte Inglés fasga y fetico han decidido por ti que si pillas la baja por ponerte enfermo te descuenten 3 días de salario. También fasga y fetico han decidido por ti que la empresa pueda modificar tus condiciones de trabajo, y han “autorizado” una criminal desregulación de la jornada que se asemeja más a un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que a otra cosa, pues del 2008 al 2009 han reducido la plantilla en más de 1.000 personas todo y la apertura de varios centros más –veremos que pasará en el 2010. A los funcionarios les han rebajado el sueldo, pero el convenio que nos han firmado fasga y fetico nos ha congelado los complementos y ha eliminado la cláusula de revisión salarial.

ESTAR AFILIADO A UN SINDICATO AMARILLO, Y ADEMÁS VOTARLES EN LAS ELECCIONES SINDICALES, ES SER CÓMPLICE DE SUS DESMANES.

dilluns, 27 de setembre del 2010

ANTE LA HUELGA GENERAL..................…EL DERECHO A TRABAJAR



Compañeras y compañeros os recordamos que aunque esté convocada para el miércoles una huelga general para defender los intereses de la clase trabajadora, existe el derecho a seguir siendo explotado, … perdón, el derecho a trabajar. Si eres de quienes quieren ejercer el derecho a trabajar justo el miércoles, no olvides que existen otros tipos de derechos que nadie debe arrebatarte:

- Derecho a que NO te alarguen la edad de jubilación hasta los 67 años o incluso a los 70.

- Derecho a que NO te suban los años de cotización para que puedas cobrar menos jubilación.

- Derecho a que NO te bajen el sueldo.

- Derecho a que NO te despidan si tu empresa ha previsto pérdidas para el año que viene.

- Derecho a que NO te despidan si te das de baja por enfermedad. Ahora te podrán despedir si faltas a tu puesto de trabajo durante 10 días en un período de 2 meses.

- Derecho a que NO te puedan despedir en cuatro días, a pesar de que hayas decidido trabajar en un día de huelga.

- Derecho a que NO te despidan por menos de la mitad de lo que te corresponde (20 días en vez de 45).

- Derecho a que tu empresa NO se pueda saltar el convenio y ofrecerte unas condiciones de trabajo individuales por debajo de los mínimos estipulados en él.

- Derecho a pensar que NO vamos a conseguir nada con la huelga. Es mejor quedarse quietos y no hacer nada (como fasga y fetico). Aguantaremos con lo que venga y ya está. Es por nuestro bien.

- Derecho a “pasar” de los sindicatos de clase porque son todos iguales. Lo único que quieren es ganar dinero sin trabajar, no como los sindicatos de la empresa fasga y fetico que defienden nuestros intereses y gracias a ellos cada día tenemos “mejores” condiciones laborales en El Corte Inglés.

- Derecho a ponerte en lugar de Isidoro Álvarez. Cuantos problemas tiene, no como tú, egoísta.

- Derecho a que nadie te quite la ilusión de heredar la empresa. Estaría bueno.

- Pero sobre todo, que nadie te quite el DERECHO a dejar un mundo peor para tus hijos e hijas, dilapidando los pocos derechos que nos quedan y que nuestros antepasados conquistaron con sangre, sudor y lágrimas. Que les den por saco, di que sí."


DEFIENDE TODOS TUS DERECHOS

dimarts, 21 de setembre del 2010

DESMONTANDO EXCUSAS PARA SER UN ESQUIROL EL 29-S


Mirándole a los ojos a usted, trabajador/a que aún no ha decidido cómo actuar o se ha planteado que no hará huelga el 29-S, veo en sus actitudes muchos interrogantes, algunas pretendidas certezas y demasiadas renuncias.

Creo firmemente que nadie se derrota con la fuerza que uno lo hace a sí mismo.

Si tuviera que buscar un punto de inicio ante sus resistencias hacia la Huelga General del 29-S empezaría por una de las “disculpas” más socorridas que he escuchado ante dicha huelga: “no sé por qué la hacen”, como si ese hacen no le incluyera a usted ni debiera preocuparse por motivos que le afectan directamente.

Verá, en mi ánimo no está dejarle salirse por la tangente. Soy de la opinión de que lo mismo que ignora usted los motivos de tal paro no tendrá el inconveniente en decirme, de corrido, la alineación de la Selección Española de los últimos 5 años o en citarme los 20 “personajes” más conocidos de “Sálvame”, “Mujeres y hombres” o “Supervivientes”. ¿Son esas cuestiones más decisivas que su situación económica, social y vital para los próximos 30 años?

Pero, como su cómoda ignorancia sobre los motivos de la Huelga General continuarán intactos, he decidido acorralarle e impedir que usted se escape airosa y “dignamente” por la puerta de atrás. Si lo hace será de un modo menos honorable. Tendrá que decidir entre dejar de leerme, y en su conducta quedará pendiente un motivo que tendrá que disfrazar ante su propia conciencia, o seguir haciéndolo.

Le facilitaré una serie de razones, mucho más inteligentes que las mías, que justifican el motivo de ir a la Huelga General el 29-S. En sus manos queda leerlas o no, e incluso la inventiva de no comprender los supuestos “tecnicismos” que las justifican. Todas ellas, y sólo le facilito algunas, quedan a su consideración. Si no las comprende, busque y pregunte. Sabe usted buscarse sus recursos cuando le interesan.

No le he citado a ningún sindicato. Las noticias no tienen otro “veneno” que no sea el de los medios de comunicación generalistas y, supuestamente, “independientes”. Creo que no me juzgará panfletario por lo que se refiere a las fuentes empleadas. Le recomiendo consultar las fuentes de expertos del derecho laboral, de los que no están del lado del trabajador. Es significativo el susto que producen sus comentarios. Hágame caso, léalas. Como verá, no hago un discurso sindical. Nadie es capaz de forzar que un necio se convierta en inteligente ni que un desclasado piense en sus derechos. En sus manos queda.

En todo caso, como desconfío de su voluntad de informarse, y creo que sólo me está leyendo porque se siente provocado, le voy a citar una serie de razones exclusivamente ligadas a la Ley de Reforma Laboral y que considero que justifican sobradamente ir a la Huelga General y hacerlo no como comparsa pasiva sino como sujeto activo de su propio destino como trabajador:

1. Se amplían las causas para despedir
2. Se limita la tutela administrativa y judicial de los despidos
3. Se facilita el despido express por causas objetivas, para eliminar los salarios de tramitación
4. Estos despidos pasan a estar subvencionados con recursos públicos
5. En el despido objetivo, se rebaja el plazo de preaviso y la indemnización en caso de incumplirse
6. Al legalizarse los despidos, se pierde el derecho a la estabilidad en el empleo, y se produce una reducción sustancial de la indemnización por cese
7. La reforma del despido afecta sobre todo a los actuales trabajadores fijos con mayor antigüedad
8. Ante la misma situación en la empresa, ha convertido en más barato despedir a los trabajadores que, simplemente, cambiarles el horario o los días de trabajo, o un traslado a otra localidad
9. En la práctica, la aportación del Fogasa supone que despedir a los trabajadores fijos cuesta lo mismo que despedir a los temporales
10. Se facilita la utilización del despido express, sin causa y con indemnización rebajada, y sin abono de salarios de tramitación
11. Se subvenciona el cese de estos trabajadores a cargo del Fogasa, el ministerio admitirá expresamente que la subvención se abone aunque la empresa reconozca que no tiene razones para el cese y el despido sea improcedente.
12. La financiación pública supondrá que el despido sin causa tendrá un coste para la empresa de 25 días de salario por año de servicio, en lugar de los 45 días por año del despido improcedente
13. La empresa tendrá capacidad para suprimir los derechos establecidos en los convenios colectivos sectoriales
14. Se amplía la capacidad del acuerdo de empresa para fijar un régimen salarial inferior al establecido en el convenio del sector
15. Se reconoce el poder del empresario para incumplir los derechos establecidos en los pactos y acuerdos de empresa
16. Se podrán tramitar despidos colectivos y objetivos en las Administraciones Públicas (los que creen que serán más felices si otros trabajadores pierden derechos están de enhorabuena)

He de señalarle que aunque este análisis haya sido realizado por CCOO, el que se está dirigiendo a usted no es afiliado ni de este sindicato ni de UGT (ni siquiera simpatizante), ni “liberado” sindical, ese tema con el que suele hacer usted tanta demagogia, como si no existieran los empresarios “liberados” de su obligación de crear empleo.

Hasta aquí no me he salido de los derechos laborales, esos que ya Magistratura de Trabajo no protege en caso de despido, ni el Estatuto de los Trabajadores (mil veces violado desde su aprobación).

Ahora quisiera referirme a algo que no ha sucedido todavía pero que está previsto. Me refiero al próximo pensionazo. Le supongo esperanzado con su jubilación a los 67 años. Se acabó hacerlo a los 65. La cuestión es que ahora hablan de que sea a los 67 (los empresarios piden los 70 años), de que el computo de la cuantía a cobrar se establezca sobre los últimos 20 años de cotización y de que no es seguro de que lo cobre.

Mire que hasta ahora las fuentes elegidas no son enemigas del gobierno, tampoco de la oposición de derechas, y mucho menos de la patronal. Imagine cómo se le pondría el cuerpo si leyera información de gente que le sacara a ellos y a usted los colores.

Pero dicho todo lo anterior no me limito a su desinterés sobre las cosas que le afectan personalmente. Voy mucho más allá, dado que no es usted de esas personas a las que les interesa mucho indagar en los motivos de una Huelga General por eso de que tiene ya preconcebida su actitud. Coincide usted con los periódicos de este régimen de banqueros - grandes empresas - gobierno que decidieron cuáles serían los titulares que sus medios de comunicación adictos pondrían en cabecera un mes antes de que la Huelga General se produjese: “DÉBIL RESPUESTA LABORAL AL LLAMAMIENTO SINDICAL A LA HUELGA”

Pretendo dar respuesta a eso que yo llamo la “prepolítica”, de la que parte toda su desconfianza a decir “contad conmigo, yo voy” y a gritar “hasta aquí hemos llegado”. Voy a responder a esas primeras preguntas/afirmaciones de quienes no se preocupan por los motivos de la Huelga General del 29-S sino que ya han decidido previamente su postura “escéptica” o directamente contraria:

La Huelga General no sirve para nada. Seguramente no luchar ni hacerla debe servir para mucho más que su actitud negativa. Ahora le contaré algunos datos que creo son ilustrativos. “La huelga de 1988 se saldó con una victoria histórica (retirada de la reforma laboral y el gobierno asumió reivindicaciones ofensivas de los trabajadores). La huelga de 2002, como salió regular, sólo se pudo obligar a retirar un 80% de la reforma laboral. La huelga del 8 de junio contra el recorte de sueldo de los funcionarios fue un fracaso. En cambio la de Metro fue un éxito y no pudieron aplicarles el recorte salarial”.
Esta es una huelga contra el gobierno socialista que ayudará a traer a la derecha: a la derecha sólo la trae una política que, desde una supuesta izquierda, defraude a los trabajadores, traicione sus intereses y haga la política del capital. La gente prefiere el original a la copia y su decepción se transforma en frustración que le lleva a dispararse en un pie, eligiendo a quienes darán una segunda vuelta de tuerca a su pérdida de derechos laborales y sociales. En todo caso, es el Gobierno del PSOE el que le ha hecho trabajo sucio a la derecha.
La huelga general tenía que haberse hecho hace dos años, cuando empezó la crisis, ¿porqué ahora? Ya es tarde: Hasta la aprobación de la Ley de la Reforma Laboral, con sus progresivos pases por el Congreso, el Senado y vuelta al Congreso, en los que el pacto con la derecha nacionalista (CiU, PNV) y las muletillas del PP la han hecho aún más antisocial, no se habían producido las agresiones que justificasen, para la mayoría de los trabajadores, oponerse a ella. Aprobada o no, una ley puede tumbarse en la calle, si hay voluntad para ello. ¿La tenía usted cuando empezó la crisis a finales de 2007 y en 2008 y 2009?
Los sindicatos CCOO y UGT son unos traidores. Esta huelga es para defender sus privilegios. Me alegra enormemente comprobar su combatividad izquierdista y concienciada para la lucha. Sabrá usted entonces que esta huelga está también convocada por CGT y el sindicalismo alternativo (COBAS, Coordinadora Sindical de Madrid, Sindicato Unitario, Alternativa Sindical de Trabajadores, Plataforma Sindical, Movimiento Asambleario de Trabajadores de la Sanidad (MATS), ....Creo que esos sindicatos no son precisamente unos privilegiados. En todo caso, esta no es una Huelga General ni siquiera sindical. Es una huelga de toda la clase trabajadora, por sus derechos, su dignidad y su supervivencia material.
En otros países europeos llevan muchas huelgas y no han podido tirar abajo las leyes antitrabajadores: Cierto pero esta no es una lucha clásica de los trabajadores. Se produce en un contexto de crisis económica estructural, aguda, profunda y larga del capitalismo. Su estrategia es largo plazo. Pretende acabar con todos los derechos históricos adquiridos por los trabajadores a lo largo de más de un siglo (protección ante el paro, condiciones dignas de trabajo, salario justo, pensiones, sistema público de salud,...) para recuperar sus beneficios a nuestra costa. Sólo una lucha a escala europea (la Confederación Europea de Sindicatos ha llamado a una movilización en toda Europa el día 29 de Septiembre), incluso mundial, porque la crisis lo es, y sostenida en el tiempo puede tener oportunidad de parar los golpes, recuperar la iniciativa que los trabajadores no hemos tenido en estos años de la crisis y cambiar las políticas de los gobiernos, doblando, a su vez, el brazo a los empresarios. El día 29-S no se acaba nada. Empieza todo.
Cuando pase la crisis se recuperarán los derechos ahora perdidos: Nada más falso. La estrategia de salida de la crisis por parte de las grandes empresas y la banca pasa por crecer a nuestra costa y abrir nuevas áreas de negocio dónde ahora estábamos protegidos por lo público (privatizaciones de la sanidad, la enseñanza, las pensiones, las Cajas de Ahorros,...). Si no luchamos, nada será igual a como fue hasta ahora. Ya no lo está siendo y lo estamos permitiendo al no luchar.
A nosotros no nos afectará. En todo caso, a nuestros hijos: En España el paro juvenil alcanza el 40% ahora pero el global supera el 20% y está plagado de hombres y mujeres de más de 40 y 50 años. No afectará a los jóvenes mañana, como posibilidad. Nos afecta a todas las generaciones ahora como realidad. Y el recorte de protección sanitaria, el agotamiento de los períodos de cobertura del desempleo, los desahucios de viviendas se están dando ya.
Yo quisiera ir a la huelga pero temo perder mi empleo o que me descuenten el salario del día trabajado si voy a ella: lo que usted perderá si no lucha es mucho más. Ahora mismo hay un espejismo de recuperación leve que se agotará en los próximos meses, acentuándose la crisis, las políticas de austeridad, los recortes sociales y el paro. Los “expertos del FMI, del Banco Central Europeo, del Tesoro de Estados Unidos admiten que la economía se está frenando de nuevo. En sus manos está practicar la política del avestruz, salvar “su” situación personal el 29-S y sucumbir dentro de unos meses o contribuir a demostrar al gobierno, la banca y las empresas que no vamos a permitir que nos sigan aplastando y que tendrán que frenar sus políticas antisociales.
La huelga no sirve porque la crisis es muy profunda y no hay salida: Sí, la crisis es muy profunda y lo será mucho más pero no nos afecta a todos por igual. Esta es una crisis en la que los ricos se hacen más ricos, los trabajadores se hacen más pobres y las clases medias están en proceso de irse extinguiendo. En España hay ahora 16.000 ricos más que en 2009 con un patrimonio superior a los 800.000 euros. A ellos no se les grava con impuestos, se les permite vivir sin aportar su solidaridad con los que menos tienen. Y Santander, Telefónica, Endesa y BBVA durante el primer trimestre del año 2010 obtuvieron un beneficio superior a todo el ahorro previsto para este año con el ajuste anunciado por el Gobierno español. No falta el dinero. Lo que falla es redistribución social. Esta crisis la estamos pagando los trabajadores y las familias principalmente.
Ésta es una huelga política (argumento de los señores de derechas). Por supuesto. Es una política determinada de un gobierno, secretamente deseada por la oposición mayoritaria y al dictado de los intereses de quienes desean que no nos metamos en política (los privilegiados) porque para decidir la que ha de hacerse ya están ellos. Sólo que sus políticas nos afectan directamente a la gran mayoría de la sociedad y es lógico que algo tengamos que decir al respecto. E incluso que nos neguemos a que pretendan imponernos sus privilegios contra nuestros derechos.



Creo que he resumido sus principales excusas para hacer de esquirol contra sus compañeros de trabajo que sí harán huelga. Ahora el balón queda en su tejado. Su supuesta ignorancia ahora es menor y no le disculpa de actuar. Si, a pesar de todo, es usted de los que piensan que cada uno tiene que ir a lo suyo, que es mejor arrimarse al que tiene, hacer uso de su “derecho a trabajar” el día 29-S, no se sorprenda si los demás intentamos impedírselo. Su supuesto derecho a ser un esquirol es la vía por la que su patrón arrebata sus derechos a sus compañeros.


de Pelegri Gargallo
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divendres, 3 de setembre del 2010

MOTIVOS PARA LA HUELGA GENERAL

Es importante que se entienda y se conozca qué ha estado ocurriendo en la Unión Europea durante estos últimos años (y no me refiero sólo a lo que ha pasado desde el inicio de la crisis en 2007).

La participación de las rentas del trabajo como porcentaje de la renta nacional en el promedio de los países de la UE-15 ha ido descendiendo desde principios del establecimiento de la Unión hasta hoy, bajando del 69% al 56%. Este descenso ha sido mucho más acentuado en la zona euro, y todavía mayor en España. Ello ha ido acompañado de un aumento del desempleo en el promedio de la UE-15 (interrumpido provisionalmente en España por la burbuja inmobiliaria hasta que estalló) y de un deterioro de las condiciones de trabajo. El porcentaje de trabajadores que declara trabajar en condiciones estresantes en el promedio de la UE-15 ha pasado del 32% de la población empleada a un 54% en 2008. En España ha sido incluso mayor. Una consecuencia de ello es que las enfermedades laborales por estrés han aumentado.

Por si esto no fuera suficiente, la protección social se ha ido deteriorando. La tasa de crecimiento del gasto público social (que cubre los gastos públicos en las transferencias y servicios del Estado del bienestar) ha ido descendiendo en el promedio de la UE-15 desde principios de la década de los noventa (habiéndose interrumpido este descenso entre 2004 y 2008 en España durante la alianza –informal– del PSOE con IU-ICV, ERC y BNG). Ha vuelto a descender a partir de entonces, y España ha permanecido en la cola de la Europa social, siendo el país de la UE-15 con el gasto público social por habitante más bajo. Además de este descenso hemos visto una disminución de los derechos laborales en la mayoría de los países de la UE-15.

Mientras la clase trabajadora y grandes sectores de las clases medias veían disminuir su capacidad adquisitiva (la mayor causa del enorme endeudamiento de las familias), hemos visto un enorme incremento de los beneficios empresariales. Estos aumentaron un 38% en la media de la UE-15 y un 42,3% en la zona euro durante el periodo 1999-2008, mientras que los costes laborales aumentaron sólo un 17%. En España, este contraste entre la austeridad impuesta a las clases populares y la bonanza y exuberancia de los beneficios empresariales fue incluso más acentuado. Durante el mismo periodo, las mayores empresas españolas vieron aumentar sus beneficios netos un 73% (casi el doble de la media de la UE-15), mientras que los costes laborales aumentaron durante el mismo periodo un 3,7% (casi cinco veces menos que en la UE-15). Dentro de estas empresas, las que alcanzaron elevadísimos niveles de beneficios fueron las financieras, que basaron su riqueza en el enorme endeudamiento de las familias europeas y españolas y en actividades altamente especulativas, incluyendo las inversiones inmobiliarias, que se convirtieron en el motor del crecimiento económico en varios países, incluyendo España. La banca española, bajo la pésima supervisión del Banco de España, tiene una enorme responsabilidad en el desarrollo del complejo bancario-inmobiliario-constructor y su burbuja, que al explotar ha creado el enorme problema económico, además de dificultar enormemente la accesibilidad al crédito por parte de la ciudadanía y de la mediana y pequeña empresa. Es una enorme incoherencia (para ponerlo de una manera amable) que el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, que junto con anteriores gobernadores es el responsable de una de las mayores causas de la crisis en España, esté ahora liderando el movimiento neoliberal, y responsabilice a los sindicatos por el elevado desempleo causado, según él, por una supuesta rigidez de los mercados laborales.

A nivel europeo, los hechos presentados en los párrafos anteriores se deben, no a los mercados financieros, sino al desarrollo de las políticas neoliberales, promovidas por las mayores instituciones de la UE, y muy en especial por el Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el Consejo Europeo, controlado este último por las derechas (cristiano-demócratas y liberales). Estas instituciones han estado imbuidas del pensamiento neoliberal, al cual se han adaptado gran parte de los partidos socialdemócratas gobernantes que han abandonado elementos claves de la tradición socialdemócrata para convertirse en partidos socioliberales. Estas políticas han consistido en la desregulación de los mercados laborales, la reducción de la protección social, la reducción de los impuestos, el aumento de su regresividad (responsable, en parte, de que las desigualdades sociales en la UE-15 hayan alcanzado el mayor nivel conocido en los últimos 20 años), las privatizaciones de los servicios del Estado del bienestar, y la reducción de los beneficios laborales y sociales. La reducción de impuestos, por cierto, determinó el crecimiento de la deuda pública en todos estos países.

Todas estas políticas han respondido al enorme poder de clase, es decir, del capital (mundo empresarial y financiero y rentas superiores), que está aprovechando ahora la crisis creada por ellos para conseguir lo que ha estado deseando todos los años: debilitar todavía más al mundo del trabajo al cual pertenecen las clases populares. De ahí que sea fundamental que exista una protesta masiva el día 29 de septiembre, a nivel europeo y a nivel español, para iniciar un proceso de reversión de tales políticas, no tanto por un cambio político en el que ganen las derechas (PP en España y CiU en Catalunya) que empeoraría todavía más la situación, sino por un cambio muy sustancial en las izquierdas, y muy en especial de las gobernantes, que no ocurrirá a no ser que haya una protesta generalizada en contra de aquellas políticas. Así ocurrió, por cierto, en las últimas huelgas generales, y así debiera ocurrir ahora.

Vicenç Navarro es catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra y profesor de Public Policy en The Johns Hopkins University.

NI NOS DOMARON, NI NOS DOBLARON NI NOS VAN A DOMESTICAR

NI NOS DOMARON, NI NOS DOBLARON NI NOS VAN A DOMESTICAR
Marcelino y Josefina en el acto de homenaje del pasado lunes 26 de Noviembre