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dijous, 26 de juliol de 2007

asalto al cuartel "Moncada"

El 10 de marzo de 1952 Fulgencio Batista dio un traicionero golpe militar, en contubernio con el imperialismo yanqui, que sumió a la isla en una profunda postración, un retraso espantoso, una gran crisis política, e instauró una sangrienta dictadura. Desde los inicios, el pueblo tuvo conciencia de la gravedad en que habían sumido al país y de la ausencia de una fuerza política capaz de enfrentar y derrocar a la tiranía.

En estas circunstancias, un grupo de jóvenes, dirigido por Fidel Castro, se dio a la tarea de preparar, como primer paso, el ataque al cuartel "Moncada" en Santiago de Cuba y el del cuartel "Carlos Manuel de Céspedes" en Bayamo, acciones que se llevaron a cabo el 26 de julio de 1953. Estos hechos marcaron el inicio de la última etapa de la lucha del pueblo por su total liberación.

Lo más difícil del "Moncada" no era atacarlo y tomarlo, sin el gigantesco esfuerzo de organización, preparación, adquisición de recursos y movilización. Los esfuerzos fueron frustrados en el minuto culminante y sencillo de tomar el cuartel. Factores accidentales desarticularon la acción. Muchos de esos jóvenes valientes, fueron vilmente asesinados y otros encarcelados después de una tenaz resistencia.

Se había elaborado un programa que entraría a regir una vez logrado el triunfo revolucionario, y ese fue el que se implantó al alcanzar el triunfo definitivo el 1ro de enero de 1959.

El ataque al Cuartel "Carlos Manuel de Céspedes", en Bayamo. A la misma hora del "Moncada", en Bayamo se escribió otra página heroica, el asalto al cuartel "Carlos Manuel de Céspedes". El objetivo era apoyar el asalto del "Moncada" en Santiago de Cuba y desviar la atención de las fuerzas para evitar que enviaran refuerzo a Santiago.

En la noche del 25 de julio, llegó Fidel al hospedaje de Bayamo y se reunió allí con los compañeros responsables, dándoles las últimas instrucciones. El plan inicial se basaba en la toma de la posta principal, aprovechando el descuido de esta. Los atacantes, vestidos con el uniforme militar, irrumpirían en el cuartel para reducir al personal que allí se encontraba. Por causas no premeditadas hubo que adelantar el asalto y atacar violentamente, por sorpresa. No obstante el ataque fue un fracaso.

La ciudad se entregó a proteger y a esconder a los atacantes dispersos. Frustrado el ataque, los que quedaron a la deriva sufrieron una odisea terrible. Con la ayuda de buenos bayameses salvaron la vida. Otros cayeron bajo las garras de la feroz dictadura. Eran 25, de los cuales la mitad fueron ultimados, otros fueron salvajemente asesinados después que se rindieron sin disparar un tiro.

NI NOS DOMARON, NI NOS DOBLARON NI NOS VAN A DOMESTICAR

NI NOS DOMARON, NI NOS DOBLARON NI NOS VAN A DOMESTICAR
Marcelino y Josefina en el acto de homenaje del pasado lunes 26 de Noviembre